domingo, 27 de junio de 2010

DIÁLOGO SE HACE ESPERAR Y LA MARCHA CONTINÚA

El diálogo entre indígenas del oriente boliviano y el Gobierno Central se hace esperar, mientras que la marcha continúa rumbo a La Paz después de un día de descanso.

Los marchistas comenzaron este lunes su segunda semana de caminata. Cientos de indígenas recorrieron 145 kilómetros desde Trinidad hasta Puente San Pablo, frontera entre el departamento del Beni y Santa Cruz.

“Estábamos esperando cualquier noticia hoy día (domingo) pero nada”, dijo Melva Hurtado de la Central de Mujeres Indígenas del Beni (CMIB) a tiempo de lamentar que el Gobierno no haya enviado a su comisión para continuar con las negociaciones.

Los indígenas aceptaron la invitación del ministro de Autonomías, Carlos Romero, de restablecer las conversaciones, pero pusieron como condición que las mismas se desarrollen en el lugar donde se encuentre la marcha.

Confiados en que iban a tener una respuesta favorable decidieron descansar el domingo en Puente San Pablo, al Este de la capital trinitaria, a donde llegaron al anochecer del sábado.

Puente San Pablo es el primer bastión del partido de Gobierno el Movimiento al Socialismo (MAS) en el Beni; a pesar de ello, los indígenas fueron bien recibidos por los lugareños quienes les brindaron facilidades para alojarse y reponer fuerzas.

Los indígenas mantienen su pedido de autonomía plena y de recursos económicos; además exigen el cumplimiento de diferentes compromisos como la titulación de tierras.

Hurtado aseguró que la marcha continúa sumando apoyo de diferentes pueblos de los departamentos de Pando, Beni y Santa Cruz y del norte de La Paz.

En las últimas horas llegaron hasta el punto fronterizo miembros de la Coordinadora de Pueblos Étnicos de Santa Cruz (CPESC) y mujeres de la CMIB, quienes se unirán a la marcha.

Se espera que se sumen delegaciones de los pueblos Ayoreo, Yuracaré y Chiquitano.

La dirigencia estimó que para cuando lleguen a Santa Cruz de la Sierra, a 554 kilómetros de la capital beniana, serán más de un mil marchistas.

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