miércoles, 17 de noviembre de 2010

RURRENABAQUE AMENAZADA


María Cristina llegó al Puerto de Rurrenabaque desde Montreal-Canadá. Quiere “relajarse” y está pensando en aceptar la propuesta de “hacer pampa” en el municipio de Santa Rosa del Yacuma, donde podría observar a una “gigantesca” sicurí.

Jovana, en cambio, llegó desde Inglaterra. Junto a su esposo Hunter, de Australia, y su amigo Carel, de Sud África, cruzarán el río Beni para “hacer jungla” en el Parque Madidi.

Están casi impacientes por recorrer la selva caminando, por tres días, y ver en su estado natural al mítico puma o a jaguares que habitan el parque paceño.

Como ellos, alrededor de 30 mil extranjeros llegan al Puerto de Rurrenabaque, cada año, generando empleo y trayendo recursos económicos frescos para la prosperidad de la población habitada por alrededor de 15 mil almas.

La actividad turística en Rurrenabaque, sin embargo, se encuentra amenazada por la construcción de un puente y de su ruta de acceso que pasará por el casco viejo de la población turística en caso de que se ejecute el proyecto presentado por la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC).

Así lo consideraron miembros del Comité Impulsor del Puente entre Rurrebanabaque y San Buenaventura.

“El impacto que yo más temo, es que al hacer ese recorrido por las serranías por la zona urbana de Rurrenabaque va a cambiar la esencia misma de lo que es Rurrenabaque. Va a dejar de ser un destino turístico a la medida de lo que es ahora y entraría Rurrenabaque en una forma de recesión, o sea, de contracción económica”, dijo Daniel Robinson, integrante del Comité.

La población recibe a extranjeros desde finales de la década del 70, pero recién desde hace 15 años comenzó a organizarse hasta conseguir prestar los servicios que requiere el turista.

En Rurrenabaque fueron construidos alrededor de treinta hoteles y residenciales para albergar al visitante que quiere entrar al Parque Madidi o visitar la pampa.

Si hablamos de cocina encontramos restaurantes que se especializan en platos regionales pero también aquellos que ofrecen platos internacionales.

Los operadores que llevan a los turistas al Parque Madidi, en La Paz, o a La Pampa en Santa Rosa instalaron sus oficinas en la población beniana.

Los extranjeros se mantienen comunicados con sus familias y amigos a través de internet, servicio prestado en varios “cafés” dispersos en la población.

Cerca de las seis de la tarde, es fácil ver en las puertas de algunas viviendas del casco viejo a personas conversando, sentadas en sillones, una práctica que se ha perdido en otras poblaciones de la región.

El casco viejo de Rurrenabaque permite al extranjero encontrar la tranquilidad que busca para relajarse y a la vez contar con los servicios que podría disponer en ciudades modernas.

“El turista viene a Rurrenabaque por el paisaje, por la tranquilidad, por lo acogedor, no es solamente un aeropuerto”, aseguró Robinson.

El aeropuerto y la carretera que conecta con la ciudad de La Paz le dio la ventaja a la población beniana para convertirse en la puerta al Madidi; pero fueron las inversiones en hotelería, gastronomía, servicios, mejoras urbanísticas las que amplían sus posibilidades de consolidarse como destino turístico internacional.

El tráfico vehicular que pasará por la carretera y el puente, tan cerca del centro, es el verdadero peligro para el turismo en la localidad beniana, afirmó Daniel Manzaneda, miembro del Comité Impulsor.

Mientras que hoy todo es calma en el casco viejo, si se construye el puente en el lugar dispuesto por la ABC, el centro de Rurrenabaque se verá invadido por el ruido de los motores y de las bocinas de cientos de camiones de alto tonelaje que transitarán entre Brasil-Bolivia y Perú.

La polución y la contaminación acústica afectarán no sólo al visitante sino también a los residentes. Se calcula que más de 400 vehículos de alto tonelaje pasarán cerca de la plaza principal, la iglesia, escuelas y el hospital. El número de movilidades pequeñas se eleva a un mil.

Por último, las vibraciones producidas por los camiones podrían provocar el derrumbe de la serranía que tiene fallas geológicas y afectar los suministros de agua para el consumo humano, explicó Robinson. La serranía fue declarada como Reserva Municipal.

Por estos motivos, el Comité Impulsor pide a la ABC que analice otras alternativas para la construcción del puente. Sugirieron que la infraestructura sea levantada por el sector conocido como La Isla, a cientos de metros de la ubicación original, o incluso más al norte.

Funcionarios de la ABC respondieron que construir el puente en otro lugar elevaría el costo de la obra porque el río es más ancho y en ese caso la estructura debería ser más larga. Además retrasaría la ejecución porque tendrían que elaborar un nuevo proyecto.


AL OTRO LADO DEL PUENTE

Marcelo Mujica vive al frente de Rurrenabaque, en la población de San Buenaventura, habitada por tacanas, grupo originario de la región, y por migrantes del altiplano boliviano que llegaron en busca de mejores días.

Mujica, justamente, llegó desde la ciudad de La Paz hasta las orillas del río Beni para desarrollar sus actividades en el rubro del turismo. Encontró trabajo en uno de los pocos hoteles que hay en San Buenaventura, el Jatatal.

La mayor parte del puerto paceño se pronunció a favor de la construcción del puente en las condiciones presentadas por la ABC.

Por esta época, el Jatatal luce vacío, está cambiando de dueño. Mujica guarda en cartones algunos objetos para enviarlos a La Paz mientras piensa en su futuro incierto.

“Creo que deben concertar”, opinó sobre la ubicación del puente. Las poblaciones siempre han confraternizado, pero ahora veo que hay una especie de división por el tema del puente. Rurrenabaque debe aceptar nomás que se construya el puente por ahí, porque no hay plata para hacerlo por el otro lado, continuó.

El puente podría ayudar en gran medida al turismo en San Buenaventura que ha invertido poco en el sector en cuanto a infraestructura. Las calles recién están siendo pavimentadas con cemento rígido y en algunos sectores les hace falta limpieza.

Si hay el puente, el turista que llega al aeropuerto de Rurrenabaque va a poder cruzar a cualquier hora hasta San Buenaventura e ingresar al Madidi. Hoy por hoy, el cruce se hace en embarcaciones, pero hasta cierta hora de la noche.

En realidad, San Buenaventura es la puerta al Madidi porque ambos están en el departamento de La Paz, señaló Mujica.

En este lado del río, ven la obra como una necesidad urgente. Tener el puente y la carretera permitirá a los agricultores sacar sus productos hasta los centros de venta en la ciudad de La Paz o llevarlos hasta Perú donde podrían, en un largo plazo, comercializarlos a un mayor precio.

El mismo criterio tienen pobladores de Yucumo en el departamento del Beni, quienes días atrás protagonizaron una manifestación y dieron plazo a las autoridades de Rurrenabaque para que se pronuncien a favor del diseño original del puente.

María Jesús Ruiz de Monje vende chicha fría en el Puerto de San Buenaventura, su lugar natal. Si se construye el puente y llegan más turistas y camioneros, podría vender más chicha. Sin embargo, ella tiene objeciones al proyecto.

Ruiz aseguró que nunca le consultaron sobre el proyecto. Quiere proteger su vivienda que podría quedar a un costado de la carretera y por eso pide que la infraestructura sea levantada por el sector de La Isla.

Rurrenabaque y San Buenaventura son dos poblaciones fronterizas hermanadas por la actividad turística.

Ese lazo será puesto a prueba por un puente y una carretera que lejos de acercar a los vecinos, al contrario, podrían poner en peligro a cientos de fuentes de empleo y a una población que debería ser modelo en el departamento.